Lo que nos da miedo no es tanto el cambio en sí, sino lo que conlleva. Esa sensación de que el cambio que queremos hacer es inalcanzable y que todo lo que tenemos que hacer para llegar ahí resulta abrumador.
Esto nos pasa porque comparamos nuestra situación actual con la meta futura. Si el cambio es grande, lo único que vemos en esa comparación es lo lejos que estamos, y eso nos desmotiva.
La estrategia de los micro-pasos
¿Y si, en vez de mirar solo el resultado final, definimos objetivos intermedios? Si, en lugar de enfocarte en llegar a la meta final, te centras en pequeños hitos que, poco a poco, te acercan a ese objetivo mayor, la sensación de que es inalcanzable disminuye.
Además, está comprobado que cuando comienzas a tomar acción —aunque sean acciones pequeñitas— y las completas, la motivación crece y te anima a seguir con el siguiente pequeño objetivo, que te seguirá acercando aún más a tu estado final deseado.
La mente que sabotea (y cómo responderle)
¿No te ha pasado que le das vueltas a algo que quisieras conseguir, pero no sales de tu cabeza? Piensas y piensas, pero te sientes bloqueada y una vocecita te dice que dejes de pensarlo, que no lo vas a lograr.
Esa vocecita habla en presente, con la convicción de que “ahora no puedes”. Y, en parte, tiene razón: hay cambios que requieren tiempo. Por eso, lo importante no es fijarnos solo en el cambio final, sino en los pequeños pasos que podemos dar día a día y que, poco a poco, nos acerquen a ese objetivo. Cada vez que completas una micro tarea que esta alineada con tu meta , esa vocecita que te dice que es imposible se va haciendo mas bajita, hasta que un día sin darte cuenta ha desaparecido.
Disfrutar el proceso para no abandonar
Si en el camino no hay disfrute, es muy probable que acabemos abandonando, por muy motivador que sea el estado final. La meta importa; el camino, más. El objetivo puede ser idílico en nuestra mente, pero conviene preguntarnos si el proceso para llegar ahí va a ser satisfactorio para nosotras. Eso se comprueba probando y pasando a la acción.
Ejercicio rápido (3 preguntas para hoy)
- ¿Qué pequeño paso puedo dar hoy que me acerque más a mi objetivo?
- ¿Cómo le doy espacio en mi agenda (cuándo, cuánto y dónde)?
- ¿Qué me aporta este paso (energía, claridad, evidencia)?
Identificarás una primera acción que, aunque parezca pequeña, es un gran paso hacia tu desbloqueo y la materialización de eso que lleva tiempo en tu cabeza.


